Dei-Amant

"Per me si va ne la cittµa dolente,
per me si va ne l'etterno dolore,
per me si va tra la perduta gente.

Giustizia mosse il mio alto fattore:
fecemi la divina podestate,
la somma sapienza e'l primo amore.

Dinanzi a me non fuor cose create
se non etterne, e io etterno duro.
Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate"

sábado, 16 de julio de 2011

Versos de un otoño tardío (Beatrix)

La lluvia, otoño de lágrimas
Devuelvo la lluvia al desierto
Tierra pura humedecida y removida
Levantará demonios embriagados del ayer.

Abrazando un cuerpo hecho de sombras
Entretejido de auto-consuelos
La manta que me abriga del ahora
Y me protege del después.

Haciéndole el amor al tiempo congelado
Que no responde con caricias
Ni puede decir “te amo”
Soy más sacerdote que amante
Enamorado de las figuras marmoleas
Que suplantan un ayer esperanzado
Ídolos con altares secretos
Crucificados en mi corazón
Clavados al eterno suspiro
Que nunca puede terminar
Ni se entibia con la promesa del amanecer

Cenizas para los rostros de las almas perdidas
Detrás del telón se encubren de alas
Esperando liberarse en el vuelo prohibido
Que una promesa suicida les incrustó en el corazón
Miles de años atrás
Con los clavos de una rústica obsesión
Tétanos, Thanatos.

Somos la revolución trágica
De una mentira olvidada
Que se convirtió en verdad con el recuerdo
Quien la erigió como estatua representativa
De lo que nunca fue.

Alpha Therion
Eidolon Omega
ATEO
Ya no creo en el pecado
Sino el las sombras del pasado
Que rugen promesas dejadas atrás
Con un reclamo más doloroso que el mío.

¡Pero yo quiero vivir!

¿Quién disipará la tentación de volver?
¿Quién encenderá la llama en esta oscuridad sin tregua?
Nadie…
resuena el eco en el vacío serpentino
Nadie…
es el látigo que me impulsa a andar
Nadie…
es el rostro de la noche fría que me obliga a cobijarme
Coleccionando fantasías para mi refugio
Entretejo una armadura con las escamas de la ilusión
Para protegerme de la tormenta del pasado
Y del espejo mentiroso que jura que sonrío
Cuando yo estoy gritando.

 Mi exclamación melancólica es corona violeta
Sufre el infierno se erige mi templo
Castillo de obsidiana es mi tormento
Para la misa de la media noche
Sonarán las campanas

¡Vengan, jinetes del ocaso!
Pasiones enterradas en el fango
Renazcan como rosas sangrientas
Resurjan de esta tierra tan infértil
Que yo los lideraré
Escuchen el lamento del Príncipe del Abismo
Comandando a los olvidados
¡porque no existen los muertos!
Sólo los ignorados.

Reciban este santo sacramento
De la mano de los regentes del Duat
Son encomendados a arder una vez más
A resquebrajar los cimientos del tiempo
Y conmover los corazones apagados
¡Levántense en Nombre del Señor del Otoño!
¡Ardan en el lamento silencioso del Sol Silente!
Sean la asfixia que obligue a salir a respirar.

Levántate una vez más Alma mía
Andaremos juntos en el valle de sombra y muerte
No sabemos lo que nos espera
Pero somos tú y yo
Exponiendo el rostro al destino
Y deleitándonos en el réquiem de su final
Tomados de las manos saltaremos hacia el infinito
Surcando con nuestras nuevas alas
Los designios del viento sombrío

Porque el Halcón en la tormenta
Siempre estará
Siempre está RA.

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